Hasta que sangren los ojos

¿De donde viene mi naturaleza desertora? esa anhedonia payasa que disfraza mi poca pasión que justifico con alguna rama filosófica que leí a mis catorce primaveras (blablabla blebleble blobloblo) y que ahora más que una frasecita introductoria realmente moldea mi accionar. 

¿De donde viene? o mas bien a donde me lleva, y hasta que sangren los ojos viene a mi mente, esa frasecita de Miyazaki que no me deja no crear y que me levanta de la cama y me hace tomar algún lápiz, algún libro, lo que tenga a la mano con el fin de inspirarme o inventar y ¿para qué? si yo quiero es dormir y morder una nube, saltar un charco de espejos borrosos, hacer una media luna en la pradera y arrancar el ojo de poeta.

Yo quiero posarle a un artista, que haga mis senos como dos orquídeas y de la lluvia de mis ojos nazca un manantial, elevar cometa y montarme en un zeppelin en forma de corazón, quiero jugar ajedrez con mi gato negro y armar legos sin ver las instrucciones, tejer una cobija que si me abrigue y nadar sin que el agua se meta en mis oídos, quiero dejar de tener miedo de amar es lo que quiero decir.

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