Tenemos un problema

Me tocó sacar cita hoy, bien AM, con la vida y el tiempo, a ver si me dejaban echar raíz por ahí, en una casita que tanteé en unos abriles. Titubearon al principio, por la naturaleza de sus formas, pero fue hablarles de esos dientes perlados y esa boca de cereza en nieve, que al tiempo le tocó detenerse un ratico. Pero a la vida, que es más cosa seria y arrebatada, me tocó contarle el chistecito ese maluco de la vez que teníamos que recoger a un amigo de un amigo que dizque tenía bigote, y llegamos al lugar y nadie tenía bigote. Entonces elegimos a alguien al azar y todo el camino pensamos que nos habíamos llevado a la persona equivocada, y por ahí medio soltó una risita de lado. Y el tiempo le decía: vida, vida, que eche raíz, ¿no ves que tiene boca de cereza en nieve?, y la vida le decía: pero ti ti, yo no puedo decidir nada debajo del cielo. Y yo les dije: bueno, entonces tenemos un problema. Agarré mi sobre de manila, donde tenía los poemas para dientes perlados boca de cereza átomo del mismo jazmín, y me fui caminando, pensando en cómo explicarle, decirle, hacerle entender, proponerle algo simple: quiero que me agarres el corazón.


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