Tenemos un problema III
Recordé una noche con mi nonita al frente de una veladora, hace muchos ciclos lunares, ella arrodillada y yo acostada en su cama, la luz tenue solo me dejaba ver la mitad de su rostro, ella yacía fragmentada como el pábilo tembloroso, de su boca a medio abrir yo podía escuchar su oración dirigida a un Todopoderoso. Él es el dueño del cielo y de la tierra mijita. ¡El dueño! con ese es con el que tengo que hablar.
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