BERLIIN
Berlín, con su absurdo silencio, como si los alaridos antiguos hubiesen roto los tímpanos y ya nada se escucha; solo se siente el vibrar del metro, los largos campos aguardan, solemnes, un minuto de silencio. Entonces ves tu cuerpo reflejado en alguna superficie acuosa, vidriosa, y ves tu alma siendo arrastrada nuevamente a nuevos espacios donde aún, se siente perdida, aunque infantilmente tenías la esperanza de encontrarte en alguna estatua.
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