hay que trabajar

Trabajo mucho mucho mucho, énfasis en tres veces mucho porque tengo tres trabajos. Mismo horario. Misma posición. Recursos humanos. Soy el recurso humano de las empresas gringas, humanamente sin festivos, ni horas extras, ni salud, ni pensión, pero ganando en dólares, entonces mi familia asume que ya gané en la vida.

Tengo tres empleos y ninguno me gusta. Me hubiese gustado ser arqueóloga y tener mis uñas llenas de tierra por encontrar dinosaurios a los que les pondrían mi nombre. Me hubiese gustado ser maga y usar un gran sombrero del cual podría sacar gatitos y conejos, mi traje hubiese sido lila y estaría lleno de lentejuelas, mis ojos llenos de escarcha azul y mis guantes de terciopelo podrían crear flores y monedas de oro. También me hubiese gustado ser bióloga marina y poder dedicarme a estudiar la forma en la que las medusas bailan, enseñarle trucos a los delfines, poder diferenciar los tipos de caballitos de mar.

Quería tener muchos trabajos, cuando no sabía cómo funcionaban los trabajos, quería ser payasita solo porque me gustaban las narices rojas y las pelucas de colores, quería ser astrónoma porque quería ver las estrellas de cerquita y las lunas de Saturno, también quería tener una banda de soul jazz reggae rap donde yo tocara la pandereta y cantara como Donna Summer. También quería ser escritora para poder crear mundos con solo organizar las letras de cierta forma, ese oficio lo sigo intentando aunque mis tres trabajos con tres tristes tigres gringos me interfieran, tengo que ahogarme en Excel, las fórmulas me puyan los ojos, de tanto teclear gasto las letras y cuando tengo que escribir me quedo corta de palabras, a veces, mientras tengo que escribir un largo párrafo en el trabajo y deslizo mis dedos por las teclas, pienso que son teclas de piano y salen melodías, trabajo al frente mi ventana, la vista es horrible, es la parte de atrás de un edificio viejo y mohoso, donde a veces, por pura misericordia, llegan dos palomas a bañarse en una canaleta oxidada, en días como hoy me duelen los dedos de las manos, y eso me entristece porque mis trabajos me quitan las ganas de escribir.

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