BERLIIIN
En Berlín procuran el orden, tanto así que usan las manecillas más pequeñas del reloj. Con mi costumbre cucuteña de llegar siempre tarde, acá me la paso en la posición de alcanzar algo, con las cejas alzadas y la mano estirada. En los afanes se me quedó el sueño en un tren, y como mi sueño es bien toche, ni se habrá dado cuenta de que lo dejé botado. Lo poquito que me quedaba de él, porque la verdad es que lo dejé toditico en Santa Elena.
En Berlín procuran el orden, tanto así que asignaron un guardia solo para mí y me vigila todo el día, me vigila hasta los sueños, pero como se me quedó el sueño en Santa Elena y el otro poquitico en el tren, pues solo tengo pesadillas y este man me despierta de un cocotazo: ¡Wach auf, Kleine! Y así es como llevo cinco días sin dormir.
Hahaja
ResponderEliminarRecuerdo que con todos mis amiguitos del edificio salimos a celebrar la caída del muro de Berlín, no sabíamos que era eso pero mis papás estaban felices y yo también.
ResponderEliminar¿donde puedo conseguir un libro con tus cuentos?
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