Primer soneto
Cuando yo me aburro entonces escribo
Me empecino en sentir algo allá
Me revuelco todo hasta el quizá
Temiendo de las palabras yo vivo
Temo por el día que me abandonen
Las palabras se aburren también
Huirán de mis manos por su bien
Ellas solas sin que yo las perdone
Les haré el amor, quédense más
¿Qué más podrían querer las palabras?
Yo les prometo una eternidad
Habitar aburridas este plano
Con ocasionales tintes de vida
Ya no tendré temor porque les amo
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